Queremos rescatar aquí un excelente artículo aparecido el Domingo 11 de junio de 1995 en el diario EL MUNDO (7 DÍAS), donde se explica la desaparición de Galerías y lo ocurrido con la familia de Pepín Fernández , su fundador
Sobre la desaparición de Galerías y la caída de la familia del fundador
Fueron una de las diez mayores fortunas del país y su empresa, líder durante treinta años. Liquidada Galerías Preciados, José Manuel, el primogénito del fundador Pepín Fernández, y el resto de la saga ha visto esfumarse, poco a poco y sin remedio, el imperio y el dinero.
EDUARDO INDA
RECONOCE que le han entrado ganas de llorar. José Manuel Fernández, primogénito del fundador de Galerías Preciados, Pepín Fernández, dice que si no se ha venido abajo tras la adjudicación de los almacenes a El Corte Inglés es por su «profunda» religiosidad, y define su estado emocional como una mezcla de «pena, rabia y nostalgia». La caída ha sido muy dura. De tenerlo todo, de ser durante años una de las diez primeras fortunas del país, los Fernández han pasado a ser una familia de clase media-alta más.
El auge y el liderato de Galerías duró más de treinta años. Era el Goliat del comercio español. Tras la posguerra, el pequeño almacén de la calle Carretas fue a más, y Pepín Fernández, el fundador, ayudado por once incondicionales, emprendió un audaz plan de expansión. Galerías Preciados se convirtió en el referente obligado del consumismo nacional.
Pero pronto le salieron imitadores a Galerías. Entre ellos, El Corte Inglés, el David del comercio de la España franquista. Tal y como cuenta José Manuel, fue su padre quien curiosamente adquirió el primer local del que a la postre sería su devorador: El Corte Inglés. Su tío César Rodríguez le pidió que emplease al «primín» Ramón Areces. Pese a la negativa, el multimillonario tío César no se dio por vencido y le dijo a Pepín si podía adquirir un local para que Ramón montase su propio negocio, a lo que sí accedió el fundador de Galerías. De esta forma nacía El Corte Inglés.
El declive del imperio de GP se inició en 1964, en pleno desarrollismo español. Paradójicamente fue la salida a Bolsa de la sociedad lo que marcaría el principio del fin d ela cadena de grandes almacenes. Tal y como reconoce José Manuel Fernández, se quiso llevar el negocio atendiendo estrictamente a criterios financieros, «olvidando que éramos una tienda. Una tienda grande, sí, pero una tienda al fin y al cabo».
Entre finales de los 60 y principios de los 70, Galerías abrió más de diez centros comerciales -hubo años que hasta dos-. En época de euforia, en 1974, se leía en el boletín mensual que editaba la empresa: «Por ello, en el campo del plan de expansión cabe destacar las noticias sobre la apertura de los nuevos centros de Goya, Badajoz y Las Palmas, cuyos actos inaugurales estuvieron presididos por don José, don José Manuel y don José María respectivamente... Entre las personalidades que visitaron nuestra casa durante el pasado año cabe destacar en primer lugar la visita efectuada por la Excma. señora doña Carmen Polo de Franco».
A partir de ese momento, el nivel de endeudamiento fue a más, hasta el punto de que en 1979 el Banco Urquijo, principal acreedor, se hizo con el control total de la entidad.
Este episodio hizo que los Fernández, que poseían la mayoría accionarial, se dividieran aún más. Poseían alrededor del 60 por ciento, a razón de un tercio por cada uno de los hijos: José Manuel, Jorge y Carmina. Estos dos últimos optaron por vender sus participaciones al Urquijo, lo que motivó el enfrentamiento con José Manuel, que conservó su parte y pretendió sin éxito que sus hermanos hicieran lo propio.
Según el primogénito, este revés se pudo haber solventado de otra manera. «La deuda con el banco era insignificante, pero no quisieron entrar en razón», explica José Manuel. La muerte del fundador y de sus hermanos Jorge y Carmina contribuyó a aumentar más si cabe la soledad de José Manuel dentro de la empresa familiar.
José Manuel, que permaneció como vicepresidente, reconoce que las cosas empezaron a cambiar al asumir José María Ruiz Mateos la propiedad y la gestión del grupo. «Los índices de ventas subieron espectacularmente, se veía contentos y con ganas a los empleados, las deudas comenzaron a menguar», asegura el heredero. Este rayo de esperanza se vino abajo el 23 de febrero de 1983 con la expropiación del «holding» de la abeja.
Pese a haber contemplado con «indignación, estupor y hasta cierta tristeza» la gestión de los Cisneros, Malborough y los López Tello y compañía, José Manuel siempre conservó la esperanza de que al fin llegase un buen gestor y salvase la nave. Pero la ingeniería financiera y las innumerables irregularidades cometidas por los nuevos gestores habían dejado herida de muerte a Galerías. La descapitalización de GP fue directamente proporcional al progresivo engorde de los bolsillos de algunos desaprensivos.
Desde la mansión familiar de la calle Lérez -en la que vivieron su padre y sus dos hermanos-, José Manuel se lamenta de que no se haya respetado la marca Galerías Preciados. «Por lo menos, podían haber hecho eso como recuerdo a mi padre, un hombre que creó riqueza y miles de puestos de trabajo. En realidad, no se salva Galerías, se hunde, se inmola, y eso me produce una profunda tristeza», afirma a la vez que califica la medida tomada de «mal menor».
Y, en realidad, así parece que va a ser, pues el primer grupo privado español ha anunciado que invertirá 82.000 millones en la absorción de Galerías y se ha comprometido a recolocar a 5.200 de los 6.900 trabajadores que tenía hasta ahora la firma.
La suerte de los descendientes de Pepín Fernández ha sido parecida. La mayoría de los siete hijos de Jorge se dedican a la publicidad, precisamente la primera ocupación que tuvo el patriarca en el almacén El Encanto de La Habana. Uno de ellos, José Manuel Fernández Sastrón, se casó con la hija de los duques de Badajoz y sobrina del Rey, Simoneta Gómez Acebo. Los hijos de Carmina han salido adelante, gracias entre otras cosas al importante patrimonio de su padre, José María Arechavala, cuya familia fue la primera fortuna en la Cuba prerrevolucionaria.
José Manuel lleva sin trabajar desde la expropiación de Galerías. Según dice, va «tirando» a base de créditos y de la venta de propiedades. Tal es la situación que asegura haberse planteado la venta o el alquiler de la casa familiar de Lérez para poder salir adelante. Su restante patrimonio lo componen una finca de 500 hectáreas, una casa en Alcudia y 40.000 títulos de la Galerías Preciados de Rumasa, por los que jamás ha percibido un duro.
El imperio creado por Ramón Areces, a quien por cierto Pepín Fernández odiaba cordialmente, se ha quedado finalmente con Galerías. David ha derrotado al antaño Goliat. Por lo que se ve ha resultado premonitoria una frase que gustaba pronunciar al fundador de GP: «Más vale ser un buen segundo que un mal primero».